DeChanga conecta a quien necesita una mano con gente de tu zona que vive de su oficio. Publicás gratis, ves perfiles y opiniones, y elegís vos.
Sin llamar a cinco conocidos ni esperar que alguien te devuelva el mensaje.
Publicás gratis en un par de minutos. Si no sabés cómo explicarlo, se lo contás a Anto y te arma la publicación.
Los prestadores de tu zona que hacen ese oficio reciben el aviso y se postulan con su precio.
Mirás perfiles, opiniones de otros clientes y precio. Acordás día y horario por el chat de la app.
Cuando el trabajo está hecho, se paga desde la app con Mercado Pago. Después se califican los dos.
Armamos precios de referencia de mano de obra para los 36 oficios, actualizados con el índice del año y abiertos por localidad. Así sabés si lo que te cotizan tiene sentido.
Son valores de mano de obra, orientativos. El precio final lo acuerdan cliente y prestador.
Es tu casa. Nos tomamos en serio quién toca el timbre.
Cada prestador sube su documento y lo revisamos a mano antes de habilitarlo para postularse a trabajos.
Después de cada trabajo, cliente y prestador se califican. El historial queda en el perfil, a la vista de todos.
El chat, el acuerdo y el pago pasan por DeChanga. Tu dirección exacta recién se comparte cuando cerrás el trato.
DeChanga nació de una charla con un empleado que no estaba conforme con su trabajo. De ahí salió la idea de fondo: que alguien pueda vivir dignamente de lo que sabe hacer, sin depender de que aparezca el dato de un conocido.
Por eso del otro lado de cada changa hay un pintor, una empleada doméstica, un fletero o un electricista de Córdoba que está armando su propio laburo. Cuando publicás algo acá, esa es la persona que lo recibe.
Publicar es gratis. Postularse también.